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La historia de Paulina. La niña mexicana que tuvo que morir para salvar a miles de niños


La historia de Paula María Castañeda ha conmocionado a todo México. Y es que ¿cómo explicar que una pequeña de 10 años, tuviera el peso y tamaño de una bebé de 18 meses, que muriera por desnutrición? Su muerte no fue un accidente, sólo el desenlace de una serie de eventos trágicos. 



Cuando Paula María nació, su madre acababa de perder la batalla contra la leucemia, al morir, debió practicarse una operación de emergencia para

Hasta los dos años, su abuela materna apoyó en su cuidado pero después, el padre de Paula María, Elías Castañeda se la llevó a su casa. Ahí el panorama era peor, su trabajo como ayudante de albañil y pepenador de basura no le permitían llevar una vida digna ni a él ni a sus 4 hijos. Paula María tenía 3 hermanos más, Jesús de 13 años, Érika de 16 años y Eli de 12 años. 



La familia vivía en una casa de lonas y tablas, sin luz ni agua. Elías bañaba a Paula María cuando podía y trataba de alimentarla aunque no siempre era posible. Sus otras hijas pasaban tiempo con su abuela, pero Paula María no, era cuidada por su hermano Jesús, quien dejó la primaria después de terminar el segundo año. Entre sus trabajos para tener con qué comer, le daba vueltas a su hermanita, la arropaba, la alimentaba cuando había comida en la mesa, la arrullaba…pero la niña necesitaba más. 



El 3 de septiembre Paula María ingresó al Hospital General de Mazatlán, su padre la llevaba en brazos pues la niña se había caído, tenía dificultad para respirar y unas manchas extrañas en la piel, además no podía comer. Los médicos temían lo peor pues el estado de la niña era terrible, su desarrollo emocional y físico pertenecía a una bebé de año y medio y su nivel de desnutrición era extremo. Fue ahí donde varias personas se movilizaron para apoyar a la niña y a su familia pero era muy tarde, el cuerpecito de Paula María no resistió más.

La mañana del 8 de septiembre Paula María sufrió un paro cardiaco que terminó con su infierno en vida. Una funeraria de la región donó sus servicios para que la pequeña pudiera tener un velorio y sepultura digna. 

Sus abuelos y sus hermanas no dejaban de llorar, su padre les seguía a lo lejos tratando de mantener a su hermano Jesús de pie, quien estaba deshecho por el dolor. “Dios fue grande porque nos la prestó y ahora sé que está con su mama bien cuidada”, comentó Elías ante los medios de información. 


El caso de Paula María es solo uno de miles de mexicanos que viven en situación de pobreza extrema y ha sacudido a la sociedad pues buscan que tragedias como esta no vuelvan a repetirse. 

Fuente e imágenes: Debate y Noroeste

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