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Niña de 10 años le hace sexo oral a su padrastro para que no viole a su hermanita


La historia comienza en una de las colonias del estado de Yucatán, Martha es madre soltera de dos pequeñas, hace varios años no tenía una relación formal. Sin embargo, recientemente tomó la decisión de intentarlo de nuevo, conoció a un hombre, Adolfo. Se conocieron en el trabajo, al principio todo era una simple amistad, el hombre siempre estaba ahí cuando la necesitaba, cuando fue tiempo de regresar a la escuela, se encargó de comprar los útiles para sus dos pequeñas. Elvia de 10 años y Alejandra de 6, eran la luz de sus ojos, su padre las abandonó cuando eran bebés. Pero Martha nunca se dio por vencida y las sacó adelante.




Adolfo se ganó completamente la confianza de esas tres mujeres, simplemente era el hombre que siempre quiso a su lado. Meses después comenzaron una relación, él siempre muy atento con las niñas, las consentía cada vez que podía, comprándoles golosinas, juguetes y paseándose por todas partes. De hecho era raro cuando sólo salían él y Martha, pues siempre insistía en no hacer menos a las niñas. Suena al hombre perfecto ¿No crees? era tanto el amor por su mujer, que aceptaba el paquete completo. 


Fue cuestión de 6 meses para que Martha descubriera que estaba al lado del amor de su vida y no lo perdería, así que aceptó la propuesta de Adolfo para vivir juntos. Todo pintaba como cuento de hadas, pronto consiguieron una casa en donde pasar tardes en familia, un patio grande, una mascota, dos niñas y dos personas que se amaban con locura, no podía ser más perfecto. Pero no todo es lo que parece en la vida. 

Adolfo era el jefe inmediato de Martha así que tenía el poder de acomodar los horarios a su antojo, le explicó a su mujer que lo mejor era que trabajarán en horarios distintos con el fin de turnarse el cuidado de las niñas. A Martha no le pareció fuera de lugar la idea y enseguida aceptó. Todas las mañanas ella partía muy temprano al trabajo, un día antes preparaba todo, uniformes de las niñas, desayuno y lonches. Sólo para que Adolfo hiciera lo básico, ya bastante hacía con cuidar hijas que no eran de él, pensaba Martha. Las primeras semanas fueron difícil, adaptarse a la nueva rutina en el hogar, las niñas empezaron a tener comportamientos inusuales, ya no eran las mismas, se enojaban por todo, eran altaneras con su madre y ya no querían a su padrastro. La madre pensó que estaban celosas de la atención que le daba Adolfo y las reprendía constantemente. No podía creer que fueran tan ¡Mal agradecidas! después de todo lo que este buen hombre hacía por su familia. Así que no se dejó manipular por los berrinches sin sentido de dos niñas. 



Era cierre de semana, Martha acostumbraba a salir a las 5 de la tarde, pero había problemas de electricidad, así que no pudieron seguir trabajando. Se dirigía a casa muy contenta, pues era más tiempo para compartir con su familia. Inclusive le dio oportunidad de pasar por aquel delicioso pastel de queso que sus hijas adoran. Para su buena suerte no había nada de tráfico, iba entrando a casa, cuando se convirtió en el peor día de su vida. 


El supuesto amor de su vida tenía a su pequeña de 10 años, arrodillada frente a él haciéndole sexo oral, mientras se encontraba completamente desnuda. La niña lloraba en silencio, sudando en frío volteó a ver a su madre, pidiéndole auxilio con la mirada. La madre tomó uno de esos adornos en la sala de acero y lo golpeó con toda su fuerza. Mientras jalaba una sábana limpia y envolvió a Elvia, no podía decir una sola palabra, sus labios temblaban sin parar y el dolor se le notaba en el pecho.  

Su madre repetía una y otra vez ¨ ¿Por qué no me dijiste? pero Elvia estaba completamente ida, parecía no escuchar a su madre. Alejandra, la pequeña de 6 años se encontraba encerrada en la otra habitación, Adolfo hacía creer a Elvia que mientras ella hiciera todo lo que él le pedía, él no le iba hacer nada a su hermanita, pero lo mismo le decía a la pequeña cuando la recogía del Jardín. El hombre estuvo abusando de estas dos hermanitas durante meses y nadie se dio cuenta. Las niñas pedían ayuda a gritos, en sus bajas calificaciones, en el cambio de carácter, esas veces que decían no lo quiero, cuando duraban días sin ganas de comer. Pero a nadie le importó. 

Nadie se tomó el tiempo para preguntarse de dónde salió tanto amor por parte de un desconocido, nadie desconfió y le dieron la llave de la vida de dos inocentes que no tenían porqué pasar por esto, que en su ingenuidad de querer a un padre, terminaron con la vida en desgracia. 

Ahora las autoridades se han encargado de darle la ¨gran¨ condena de 17 años y 296 días de multa.  


¿Es en serio?  ¿Es el castigo que se merece un violador, que no se tocó el corazón para romper la inocencia de dos niñas y que cargarán con esto el resto de sus días?.
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