Practicante de medicina fumó Marihuana y le arranca la cabeza a un bebé durante un parto


La práctica médica puede ser muy complicada, sobre todo si no se cuenta con la experiencia necesaria para garantizar la salud del paciente. 

La historia que te contaremos a continuación, refleja lo peligrosa que puede ser la medicina, cuando se deja en manos de alguien inexperto. 

En el estado de Veracruz, México, una mujer cuyo nombre mantendremos en anonimato por respeto a su tragedia, acudió con 9 meses de embarazo a una clínica rural con la intención de recibir atención médica, pues su bebé venía en camino y ella sentía un dolor insoportable.  



Lamentablemente, como muchos hospitales del país, la clínica no contaba con los recursos necesarios para atender a la mujer embarazada. No había ningún doctor en turno, ni tampoco enfermera, los únicos presentes eran el guardia de seguridad y un practicante de medicina de 23 años, cuya identidad mantendremos en anonimato por razones obvias. 

Al llegar a urgencias, la mujer embarazada se encontraba en muy mal estado de salud. El embarazo se había complicado y era necesario sacar al bebé antes de que arriesgara la vida de la madre. 

Al no contar con lo necesario para realizar una cesárea, el practicante quien previamente había fumado marihuana decidió inducir un parto natural de alto riesgo. 

A pesar de que se tomaron todas las medidas necesarias, con los instrumentos que se tenían a la mano, el practicante se encontraba extremadamente nerviosa y drogado por lo que no midió las consecuencias.

Se procedió a realizar el parto, el guardia de seguridad auxilió al chico, mientras el esposo de la mujer le sujetaba la mano ayudándole a superar el terrible dolor que sentía. 

Durante varios minutos, la mujer pujaba, pero el bebé se rehusaba a salir. Se utilizó un medicamento para facilitar la dilatación y aún así, el parto era casi imposible. Desesperado por la situación (pues si no se conseguía realizar el parto en poco tiempo, la madre podría morir por un ataque al corazón o un derrame cerebral) el joven practicante decidió jalar con fuerza la cabeza del menor en cuanto esta comenzó a salir y entonces sucedió lo inevitable: la cabeza del bebé se desprendió acabando con su vida inmediatamente. 

Ante esta terrible escena, el guardia salió corriendo del cuarto temeroso por lo que había sucedido, abandonó el hospital por medio a una represalia legal. El padre quedó en shock y cayó desmayado, la madre se encontraba inconsciente en ese momento. 

Solo y sin apoyo, la pasante guardó la calma y procedió a retirar los restos del bebé.

Minutos después, llegó el personal de la clínica, entre ellos un médico titulado quién atendió al padre y terminó el procedimiento.


En este momento el joven se encuentra sujeto a investigación y enfrenta cargos por homicidio imprudencial. 
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