Cuando el juez vio lo que le metió a su esposa, lo sentenció a cadena perpetua


Las imágenes que verás hoy son prueba contundente del dolor y el sufrimiento que una joven madre de familia enfrentó a manos de su esposo, cuando lo único que hizo fue negarse a tener sexo con él esa noche.






Stephanie Littlewood, de 32 años de edad, fue brutalmente golpeada y violada por su agresivo esposo, Wayne Hoban.


El cruel ataque del que fue víctima arruinó por completo la vida de esta chica. Los fuertes golpes que recibió la dejaron con la mandíbula fracturada, sin varios dientes e incluso con riesgo de perder el ojo derecho.


Además de todo el daño que ya había causado a su mujer con los golpes, Wayne terminó por violarla de la forma más horrible que alguien se pueda imaginar. La penetró salvajemente con el palo de una escoba, y sólo se detuvo cuando se dio cuenta de que estaba roto en varios pedazos.


Parece increíble: el hombre que decía amar a Stephanie la dejó sin posibilidad de volver a tener hijos. Pero la cosa no terminó ahí, este maldito también descargó su furia contra la hija de ambos, de 3 años, a quien mató con una bestial golpiza.

En su declaración Stephanie manifestó que Wayne tenía serios problemas de alcoholismo y de autocontrol.


“Sus enojos siempre lo empujaban a hacer cosas de las que después se arrepentía, y ese día, después de estarme molestando toda la noche llegó el punto en el que quiso tener sexo y como lo rechacé, se puso verdaderamente violento”.


Por increíble que parezca, la propia Steph se ha encargado de compartir su historia a través de las redes sociales y relata cómo sucedió todo, con el único fin de prevenir que más mujeres pasen por esto, al evitar relacionarse con hombres que muestren conductas agresivas.


Stephanie recibió entre 40 y 50 golpes en cara y cuerpo. Wayne le rompió la mandíbula y varios dientes y la dejó inconsciente, por ello los policías que la encontraron pensaron que no sobreviviría, y que de hacerlo quedaría con daño cerebral posiblemente irreversible.


Hoy esta joven sigue luchando por recuperarse de las graves heridas físicas, así como del daño emocional por la irremediable pérdida de su hija. El abuso tan traumático que pasó estuvo a punto de llevarla a un colapso nervioso. Eso sin contar con lo lastimada que quedó su autoestima, ya que por mucho tiempo no quiso salir de su casa.


Por su parte, el Juez encargado del caso de Wayne decidió sentenciarlo a cadena perpetua, luego de comprobarse su responsabilidad en la brutal violación y el homicidio de la pequeña de solo 3 años. 

Stephanie sigue recibiendo terapia psicológica para superar poco a poco lo sucedido.


Esperamos que el tiempo le ayude a curar todas sus heridas y que logre salir adelante.
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