Violó y mató a una niña de 7 años. Lo que el papá le hizo al maldito fue peor que matarlo


La pequeña Ana, de solo 7 años, vivía con su hermano mayor Santiago, su madre Rosalba y su padre, un hombre muy trabajador de nombre Alejandro. Su familia siempre fue muy unida y disfrutaban mucho salir de paseo juntos y acompañados de su mascota, un enorme perro de raza pitbull. Lamentablemente esta hermosa familia fue víctima de una de las peores desgracias, Ana fue violada y asesinada por uno de los mejores amigos de su hermano. 



Santiago ya tenía 19 años y en ese entonces se encontraba estudiando la carrera de Ingeniería en la Universidad, un día decidió invitar a algunos de sus amigos a una fiesta que celebraría en su casa, entre ellos a su mejor amigo de muchos años, Genaro. 


Durante la fiesta Santiago y sus amigos estuvieron divirtiéndose en el patio trasero de la casa, mientras sus padres y su pequeña hermana dormían, todo parecía marchar de maravilla, pero entrada la noche y viendo a sus amigos ya un poco pasados de copas, Genaro subió las escaleras y se metió al cuarto de la pequeña Ana. 

Empezó a tocar su espalda, luego a desvestirla. La menor se despertó asustada y gritó buscando la ayuda de sus padres, pero a Genaro esto no le importó, le tapó la boca violentamente, terminó por desnudarla y la violó cruelmente, finalmente el hombre utilizó la propia ropa de la niña para asfixiarla hasta que dejó de respirar. 


Segundos después el padre de la víctima ingresó al cuarto de su hija luego de escuchar algunos ruidos, y se sorprendió al ver a Genaro al lado del cadáver de Ana. Lleno de rabia e impotencia lo golpeó en repetidas ocasiones, lo sometió, se dio cuenta que su hija ya estaba muerta, entonces amenazó a Genero con con hacerle pasar el peor de los sufrimientos. 

Genaro, después de haber cometido este terrible crimen no imaginó el infierno que estaría a punto de experimentar en carne propia.

Ambos salieron sin ser vistos mientras la fiesta continuaba en el patio, Alejandro tomó sus herramientas y a su amado perro, a golpes subió a Genaro a su auto y partieron a altas horas de la madrugada. 

Se adentraron en un terreno abandonado a las afueras de la ciudad, en ese lugar Alejandro estaba dispuesto a acabar con la vida del asesino de su hija, pero no sin antes torturarlo. Golpeó a Genaro una y otra vez hasta dejarlo inconsciente. 


Así pasaron varios días en los que Alejandro acompañado de su mascota observaba el sufrimiento del supuesto mejor amigo de su hijo. Fue como ideó la peor de las torturas. 

Luego de 3 días en los que ni él, ni Genaro, ni su perro habían probado alimento, decidió que era tiempo de acabar con la vida del joven violador. Lo desvistió, lo sujetó muy bien con un juego de cuerdas y lo abandonó por algunas horas mientras el visitaba un pequeño supermercado. 

Cuando regresó con Genaro abrió un paquete de carne cruda que acababa de comprar y la colocó en la entrepierna de la víctima, el feroz perro de Alejandro, luego de no comer por más de tres días salió corriendo para devorar ese suculento pedazo de carne, en su intentó arrancó de una mordida el miembro del violador. 

Mientras se desangraba Alejandro tomó un cuchillo parar tatuarle en la frente a Genaro la palabra “Violador”, su venganza estaba completa. 

La policía no tardó en dar con el paradero de Alejandro, quien fue detenido y sentenciado a pasar 8 años tras las rejas. 


Desde ese momento no se supo más de esta familia que fue destruida por la enfermedad de un joven asesino. 

Sin embargo, existen rumores de que se mudaron de ciudad y comenzaron una nueva vida alejados del escándalo. 
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