Cuando la vieron en bikini pensaron que tenía 90 años, pero cuando le vieron la cara


A lo largo del tiempo y por todos los medios se ha propagado un concepto de lo que es la belleza. Incluye tener piel perfecta, lucir joven, ser delgado, entre otras características. Así que desde esta premisa la mayoría NO poseemos belleza; nos falta cumplir con uno o todos los factores que hacen que una persona sea “bella” según el modelo popularmente aceptado.



Esta situación sin duda trae grandes conflictos para algunas personas, porque se sienten feas y se esfuerzan por alcanzar los estándares de belleza, estipulados por una sociedad manejada por los medios de comunicación y las grandes corporaciones. La cosa se complica cuando se tiene una discapacidad o un problema físico visible y sin probable solución. 



Es el caso de Sara Geurts, chica que literalmente ha padecido esta situación en carne propia.

Sara es originaria de Golden Valley, Minnesota. A los 10 años le diagnosticaron un extraño mal que afecta la apariencia de su piel. Sus padres la llevaron a valorar por distintos especialistas, hasta que fue posible otorgarles el diagnóstico. La niña padecía el síndrome de Ehlers-Danlos. Esta condición se caracteriza básicamente por escasa o nula cantidad de colágeno en la piel, el órgano más grande del cuerpo humano. Eso trae como consecuencia que sea muy frágil y suave, tiene diversas capas y con esta condición la superior no se adhiere a la siguiente, por lo que da la apariencia de que está “floja” o “suelta” al cubrir el cuerpo, y se forma una gran cantidad de “arrugas”.


Los padres deseaban iniciar el tratamiento cuanto antes, sin embargo se quedaron helados al escuchar que este padecimiento no tiene cura, y que Sara tendría que crecer y vivir con esta condición, que además iría empeorando. Y así fue... 

Al pasar de los meses y los años su piel se fue arrugando cada vez más, la chica aparentaba mayor edad y cada día le daba más vergüenza mostrar su cuerpo; elegir su ropa para ir a la escuela se hacía cada vez más difícil, un verdadero martirio. “En la escuela siempre intentaba cubrir mi piel, no quería que me hicieran preguntas al respecto, no quería hablar sobre eso”. Así que Sara evitaba a toda costa vestidos o blusas con mangas cortas. 

Así transcurrió su infancia y su adolescencia, sin embargo a la edad de 22 años algo dentro de Sara empezó a cambiar. Había llegado al límite, estaba cansada de vivir en las sombras, ocultándose y sintiéndose avergonzada… Así que una idea invadió su mente y su corazón… ¿Quién tiene el poder para decidir quién es bello y quién no? Entonces pudo ver la belleza única que tenía su cuerpo. Comenzó a observar las líneas que se formaban en su piel, otorgándoles un valor artístico y especial.


Así que tomó la decisión: su belleza tenía que ser apreciada por el resto del mundo. Se tomó fotos mostrando su cuerpo y sus peculiares líneas y las publicó en Instagram, iniciando con ello una campaña llamada “Ama tus líneas”

En un principio todos aquellos que vieron las fotos de su cuerpo pensaron que se trataba de una mujer muy anciana, con un cuerpo arrugado que daba la impresión de ser el de una mujer de más de 90 años, pero cuando vieron su cara se dieron cuenta que se trataba de algo completamente diferente.  

Esta cruzada tenía como objetivo empoderar a las mujeres sobre la belleza de su cuerpo y sobre todo de su piel, ya sea con estrías, celulitis, cicatrices o cualquier característica que posea. 

“Mis imperfecciones me hacen ser quien soy. Nadie más tiene las mismas líneas que yo. Cada marca cuenta una historia y me hacen quien soy ahora. Muestran la dificultad que he tenido que vivir y superar. Las mostraré y usaré con orgullo”, escribió la joven en su página de Facebook.


Sara estaba preparada para lo que sucediera tras sus publicaciones, y quedó gratamente sorprendida al ver gran cantidad de reacciones y comentarios positivos de la gente, por lo que continuó modelando y esparciendo el mensaje de que la belleza tiene muchas formas y matices, que debemos amarnos tal cual somos. 

“Mis aspiraciones principales en la vida serían romper con los estándares de la sociedad y la mentalidad que se tiene respecto de la perfección, mostrar de verdad qué es la imperfección y tu naturaleza única, lo que es la belleza real, y eso es lo que necesita ser celebrado”

Sara, ahora cuenta con solo 26 años, ha recorrido un gran camino recuperando y fortaleciendo su autoestima, logrando una vida plena, valorándose por lo que es. Es tiempo de que dejemos de atormentarnos por ideas que intentan basar nuestro valor en ciertas características difíciles de alcanzar. Tu cuerpo es especial y único tal cual es; es tiempo de honrarlo y amarlo. ¡Bien por Sara! El mundo necesita más chicas que den un paso adelante y se atrevan a desafiar lo que se considera “belleza”.


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